el arte de freir un huevo
Y de dos yemas además, a mí que no me gustan los huevos fritos, reconozco que, cuando vi a mi churri cocinando este huevo, empecé a salivar inconscientemente.
Por como dejó el plato después de comerse el huevo y los ruiditos de satisfacción que hacía mientras comía a dos carrillos y bolilla en medio estaba todavía mejor que la pinta que tenía.
Os invito a que veais unas fotos.
Por como dejó el plato después de comerse el huevo y los ruiditos de satisfacción que hacía mientras comía a dos carrillos y bolilla en medio estaba todavía mejor que la pinta que tenía.
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